La reforma fiscal dispara el alquiler de grandes yates en España (17 octubre 2016)

* La crisis en el Mediterráneo oriental beneficia a un sector que mueve 100 millones
Los grandes barcos navegan con viento en popa. Ya este verano en la Costa Brava se han podido ver yates de gran tamaño fondeados en aguas del litoral. Las cifras lo confirman. Las matriculaciones de embarcaciones superiores a 16 metros usadas para alquiler han crecido un 33% entre enero y septiembre de este año, según la Asociación Nacional de Empresas Náuticas. Y lo cierto es que el año pasado este sector creció ya un 56%.
El éxito de la fórmula no sólo se debe a las nuevas modalidades de consumo (el alquiler gana cada vez más peso en relación con la propiedad), sino también a que España se ha beneficiado de la incertidumbre geopolítica que reina en la parte oriental del Mediterráneo.
“En las últimas temporadas, las Baleares han conseguido captar muchos de estos grandes yates para que sitúen sus bases en las islas para desarrollar actividades de chárter, y han desbancado rivales como Niza o Capri”, según datos del Barcelona Cluster Nàutic.
Pero hay algo más. Los incentivos fiscales, que se introdujeron en el 2013, han desbloqueado finalmente al sector. En aquellos días el Gobierno decidió acordar una exención del impuesto de matriculación (un 12% sobre el valor del yate) que se aplicaba a las embarcaciones de más de 15 metros para su alquiler en España. La medida, dirigida en gran parte a atraer super-yates procedentes del exterior, ha impulsado un nuevo negocio económico que antes apenas existía debido a la carga fiscal .
Hoy, unos 200 barcos de estas características disponen de licencia para su alquiler en España, cuando hace tres años tan sólo había una decena. La remodelación del Port Vell y la próxima apertura de Marina Vela en Barcelona y la consolidación del puerto de Vilanova i la Geltrú han consagrado Catalunya como punto de partida para navegar hacia las Baleares (sólo en Barcelona se han registrado 85 barcos en tres años).
El impacto económico que generan estos yates es muy significativo. Alex Chumillas, director de Tax Marine Spain, firma especializada en servicios fiscales para grandes esloras, ha calculado que estos barcos pueden inyectar en la economía local, de promedio, unos 500.000 euros al mes, con lo que esta flota aportaría unos 100 millones de euros anuales, a los que habría que añadir otros ocho millones en concepto de recaudación del IVA. Es un importe muy superior al que el Estado ingresaba cuando aplicaba el impuesto de matriculación (no se superaban los dos millones de euros al año).
Sin embargo, los operadores se quejan de que “la situación del chárter de grandes yates todavía arrastra inseguridad jurídica”, alerta Alejo Trullás, director general del Barcelona Cluster Nàutic. El punto de la discordia es el IVA del 21%, que se aplica, por ejemplo, al combustible o al alquiler que pagan los clientes (que puede oscilar, para estos yates de lujo, entre los 100.000 euros y 1.500.000 euros semanales). En cambio, en Italia, el tipo efectivo llega al 6,6% mientras que en Francia, al 10%. De hecho, el número de superyates registrados en estos países para alquiler es tres veces superior.
Billy Cañellas, director general del Puerto de Montenegro, reconoce que “España ha captado ahora grandes embarcaciones para que fijen su base con vista a su alquiler”, pero añade que el país balcánico ofrece más ventajas, como la ausencia del IVA para el combustible. En otros lugares, como Madeira, los salarios de la tripulación están exentos de impuesto sobre la renta.
Y ojo: las empresas de chárter establecidas en países que no tengan un convenio de doble imposición con España, si deciden llevar de crucero a sus clientes desde puertos españoles, aún pueden estar sujetas a un tipo impositivo del 24% sobre el beneficio que genere la sociedad. Quedan todavía millas para navegar.
Como unas pymes flotantes:
Se estima que hay en el mundo una flota de 10.000 yates con una eslora superior a los 24 metros, el doble que hace una década. La industria relacionada con los superyates (más de 24 metros) y mega yates (a partir de 55 metros) tiene un valor global a nivel mundial de 29.000 millones de euros. Hay unas 6.000 compañías que operan en el sector y que crean 260.000 puestos de trabajo. La Asociación Española de Grandes Yates defiende que estos barcos son como una pyme, ya que proporcionan empleo cualificado y bien remunerado, que además resiste a las crisis económicas.
Baste pensar que un barco de 55 metros, entre mantenimiento, remuneración de la tripulación (que acostumbra a superar la decena de personas) y consumo puede suponer, para la ciudad donde esté amarrado, un impacto millonario. Las cifras oscilan. Un barco de 55 metros tiene unos costes de entre tres y cinco millones de euros al año. Para la United States Superyacht Association, hasta un tercio de este importe se queda en la economía de la ciudad. Los salarios de los tripulantes y las reparaciones se llevan casi la mitad del presupuesto. A esto hay que sumar otras partidas, como las provisiones, gastos en educación, en seguros, amarres, combustible, telecomunicaciones… A más negocio, más IVA y más ingresos para el Estado.

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http://www.lavanguardia.com/economia/20161016/411035775499/reforma-fiscal-dispara-alquiler-grandes-yates.html

 

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